Desnuda, en la cama,
ella borda
lo no dicho del día.
El revés de la noche se enciende
de pupilas.
¿Qué hacer con tantos ojos
cuando el cielo
siempre está
tres pasos más allá?
En la cama, desnuda,
ella entreteje
palabras, alientos,
desenhebra
tenues filamentos de silencio;
con un soplido
los pone a danzar.
Incauta, mi mano, regresa
de la caricia
con tizones ardientes debajo
de las uñas.
No se deben rozar aquellos cuerpos
dónde coquetean
las pestañas de dios.
Ella se desnuda y no hubo
esta vez
un juramento;
pero su vientre urde capullos;
mi pecho es sólo el sitio
del cual desertó
el corazón.
Ya no llenaré mi boca con tu nombre.
No quiero
extraerte del mundo.
Temo
que la oscuridad se pulverice
y bajo los pies
hasta el abismo
se invierne.
ELLA IMAGINA
lunes 16 de marzo de 2009
lunes 16 de febrero de 2009
domingo 15 de febrero de 2009
El JARDÍN DE LOS DIFUNTOS
Algunos quieren venir a morir a mi jardín.
Que les cuide los huesos, los acomode
en macetas, les ponga fertilizante y los riegue.
Tal vez esperan que un día, inesperadamente,
florezcan.
Y no sería extraño. Aquí, cosas aún más insólitas
han germinado.
Pero estoy cansada de albergar esqueletos,
así que colgué, en la puerta, un letrero:
Llegaste tarde.
No se aceptan más muertos.
Ya tengo bastante con los espectros habituales
que invaden, por las noches, mis sueños
y al despertar exigen el desayuno en la cama.
Olvidaré –si quieres- que vos también
pediste un sitio para tus restos. Esos,
los trozos que no caben
en tu monótona vida burguesa.
Es cierto, lo sabes,
a mi jardín podrías llegar con todos tus rostros,
y yo me pasaría la noche entera zurciendo,
remendándote.
Pero luego querrías regresar a tus pretextos,
me dejarías enredado entre las sábanas
tu pellejo vacío
y yo,
no tendría escobas suficientes para espantar
tu recuerdo.
Así que esta tarde colgaré otro letrero:
No vengas
con guantes y de puntillas.
No vengas
si no vas a quedarte.
Ya no vengas.
En mi casa se escriben los cuerpos
y todos los pasos
graban huellas.
Que les cuide los huesos, los acomode
en macetas, les ponga fertilizante y los riegue.
Tal vez esperan que un día, inesperadamente,
florezcan.
Y no sería extraño. Aquí, cosas aún más insólitas
han germinado.
Pero estoy cansada de albergar esqueletos,
así que colgué, en la puerta, un letrero:
Llegaste tarde.
No se aceptan más muertos.
Ya tengo bastante con los espectros habituales
que invaden, por las noches, mis sueños
y al despertar exigen el desayuno en la cama.
Olvidaré –si quieres- que vos también
pediste un sitio para tus restos. Esos,
los trozos que no caben
en tu monótona vida burguesa.
Es cierto, lo sabes,
a mi jardín podrías llegar con todos tus rostros,
y yo me pasaría la noche entera zurciendo,
remendándote.
Pero luego querrías regresar a tus pretextos,
me dejarías enredado entre las sábanas
tu pellejo vacío
y yo,
no tendría escobas suficientes para espantar
tu recuerdo.
Así que esta tarde colgaré otro letrero:
No vengas
con guantes y de puntillas.
No vengas
si no vas a quedarte.
Ya no vengas.
En mi casa se escriben los cuerpos
y todos los pasos
graban huellas.
viernes 6 de febrero de 2009
sábado 31 de enero de 2009
Pezones negros, pezones santos.
Si me niego al azogue del espejo,
si escalo las aristas de tu sombra
y extraigo, sorbo a sorbo,
tu nombre de mi voz…
¿Seguirás ahí, sentado en lo oscuro,
cubierto con esa piel de animal;
extenderás tu pezuña ponzoñosa
hasta enterrar la astilla en mi sien;
o girarás demencialmente
en el exacto borde
entre lo que se escurre
y lo que no habrá de ser?
Te veo, lamiendo con esmero
pezones negros, pezones santos.
Debajo de tu lengua
hay callos y escaras,
ninguna voz que se atreva a rezar.
No he llegado aquí para amamantarte –
grito, entonces, sin dejar de temblar,
mientras cuelgo de tu cuello
un cencerro blanco
y tres claveles sangrantes.
Vos,
escondés el rabo
y tus ojos claros parecen preguntar:
¿Podríamos, acaso, sin lágrimas
haber inventado este juego
que algunos llaman amor?
Y yo,
que huyo de los muros que se estrechan
aunque estén hechos de tus labios,
oculto entre mis dientes
hervores, abismos, y restos descompuestos
de cordón umbilical.
No creo que haya habido un hijo
y sin embargo
en las noches lo escucho llorar.
si escalo las aristas de tu sombra
y extraigo, sorbo a sorbo,
tu nombre de mi voz…
¿Seguirás ahí, sentado en lo oscuro,
cubierto con esa piel de animal;
extenderás tu pezuña ponzoñosa
hasta enterrar la astilla en mi sien;
o girarás demencialmente
en el exacto borde
entre lo que se escurre
y lo que no habrá de ser?
Te veo, lamiendo con esmero
pezones negros, pezones santos.
Debajo de tu lengua
hay callos y escaras,
ninguna voz que se atreva a rezar.
No he llegado aquí para amamantarte –
grito, entonces, sin dejar de temblar,
mientras cuelgo de tu cuello
un cencerro blanco
y tres claveles sangrantes.
Vos,
escondés el rabo
y tus ojos claros parecen preguntar:
¿Podríamos, acaso, sin lágrimas
haber inventado este juego
que algunos llaman amor?
Y yo,
que huyo de los muros que se estrechan
aunque estén hechos de tus labios,
oculto entre mis dientes
hervores, abismos, y restos descompuestos
de cordón umbilical.
No creo que haya habido un hijo
y sin embargo
en las noches lo escucho llorar.
lunes 19 de enero de 2009
Palmas de Nada
Alguna vez la carne se rasgó
limpiamente. Alguna vez
no hubo dolor.
Por entonces ignorábamos
que cada atropello demanda un sacrificio
que en cada urna hay una vida
que se extravió.
Éramos, dos, irreverentes
refugiados en el ropaje de la inocencia.
Éramos, dos, crueles
con la crueldad de aquellos
a quienes se les adeuda el corazón.
Hubiéramos podido tomarnos de la mano
pero las queríamos sueltas
enarboladas
como banderas de emancipación.
Flameábamos.
Incandescentes.
Era, el mundo, una rampa,
un gigantesco trampolín.
Pero los atajos son universales.
Los surcos, también.
El tiempo arroja siempre su carcajada
indómita;
la costilla, le pertenece a dios.
Entonces fui la sangre
que huía avergonzada de tus venas.
Vos, la daga absurda
hundida en mi esternón.
Al final siempre están las palmas
llenitas de nada
engalanadas de desilusión.
limpiamente. Alguna vez
no hubo dolor.
Por entonces ignorábamos
que cada atropello demanda un sacrificio
que en cada urna hay una vida
que se extravió.
Éramos, dos, irreverentes
refugiados en el ropaje de la inocencia.
Éramos, dos, crueles
con la crueldad de aquellos
a quienes se les adeuda el corazón.
Hubiéramos podido tomarnos de la mano
pero las queríamos sueltas
enarboladas
como banderas de emancipación.
Flameábamos.
Incandescentes.
Era, el mundo, una rampa,
un gigantesco trampolín.
Pero los atajos son universales.
Los surcos, también.
El tiempo arroja siempre su carcajada
indómita;
la costilla, le pertenece a dios.
Entonces fui la sangre
que huía avergonzada de tus venas.
Vos, la daga absurda
hundida en mi esternón.
Al final siempre están las palmas
llenitas de nada
engalanadas de desilusión.
lunes 5 de enero de 2009
No amamezcas sin tus ojos
No amanezcas nunca sin tus ojos.
Podrían incrustarse moluscos en las cuencas,
erigirse en ellas torres vigías, o peor aún,
excavarse trincheras
para albergar muertos anónimos
o disimular fundamentalistas suicidas.
Pero si sucede que un día al despertar
descubres en tu rostro dos fosas vacías,
por favor protege tu garganta
extingue tu gemido.
Cualquiera podría extender en una mesa
tus globos oculares,
separar la retina del iris,
y hasta hacer con tus córneas
un vitraux futurista;
pero aquello que has guardado,
eso,
que anega la nuca de tu frente aún
cuando tus párpados han sido vencidos,
eso,
sólo puede advertirse
en los pliegues
de la voz.
Podrían incrustarse moluscos en las cuencas,
erigirse en ellas torres vigías, o peor aún,
excavarse trincheras
para albergar muertos anónimos
o disimular fundamentalistas suicidas.
Pero si sucede que un día al despertar
descubres en tu rostro dos fosas vacías,
por favor protege tu garganta
extingue tu gemido.
Cualquiera podría extender en una mesa
tus globos oculares,
separar la retina del iris,
y hasta hacer con tus córneas
un vitraux futurista;
pero aquello que has guardado,
eso,
que anega la nuca de tu frente aún
cuando tus párpados han sido vencidos,
eso,
sólo puede advertirse
en los pliegues
de la voz.
jueves 4 de diciembre de 2008
El crimen.
Hubo un crimen en tu boca.
Yo
hubiera ofrecido -para salvarte-
la lengua, toda, los labios,
la redención
engarzada en la frente,
y hasta la verdad, callada y desnuda,
como la siesta de un recién nacido.
Pero no era aquel el día
en el que debíamos ser santos.
No sé adónde caímos.
(El pozo que cavaron para llorarnos,
no tenía el ancho suficiente)
Pero de tu cuerpo aún se desprenden gritos
y en el mío persisten
la pena, los lamentos.
Quisimos asomarnos,
entregar a los verdugos nuestra fé involuntaria,
pero no existen perdones
cuando se declama la inocencia.
Fue tu rebeldía -como siempre-
insensata,
feroz,
inhumana,
la pala
con la que se excavan
las ruinas y las urnas.
Hubo entonces un crimen.
Y fue en tu boca.
Yo
hubiera ofrecido -para salvarte-
la lengua, toda, los labios,
la redención
engarzada en la frente,
y hasta la verdad, callada y desnuda,
como la siesta de un recién nacido.
Pero no era aquel el día
en el que debíamos ser santos.
No sé adónde caímos.
(El pozo que cavaron para llorarnos,
no tenía el ancho suficiente)
Pero de tu cuerpo aún se desprenden gritos
y en el mío persisten
la pena, los lamentos.
Quisimos asomarnos,
entregar a los verdugos nuestra fé involuntaria,
pero no existen perdones
cuando se declama la inocencia.
Fue tu rebeldía -como siempre-
insensata,
feroz,
inhumana,
la pala
con la que se excavan
las ruinas y las urnas.
Hubo entonces un crimen.
Y fue en tu boca.
martes 22 de julio de 2008
CODICIA
Yo no te conocía entonces, pero te vi, vestida de negro, cargando el ataúd vacío.
Necesitabas una tumba donde plantar amapolas, un jardín donde poder llorar.
Pero las amapolas dan ganas de dormir.
Te recostaste, y yo me adentré en tu sueño, con cuidado de no dañar ninguna flor.
Yo solo quería hacerte beber una pócima de pétalos. Si fue un acto de manipulación o de generosidad, lo sabríamos después.
Pero vos te negaste a beber. Sellados tus labios como una valva de ostra amenazada. Protegiendo perlas – pensé, y no fue mi culpa si la codicia aterrizó en mis ojos como un pájaro carroñero.
Hubo entonces que llenar el féretro, y tu cuerpo, dormido (yaciente) era el objeto más cercano.
En tu sueño las amapolas caminan descabezadas, y entre sus restos, afloran gotas, como perlas.
Necesitabas una tumba donde plantar amapolas, un jardín donde poder llorar.
Pero las amapolas dan ganas de dormir.
Te recostaste, y yo me adentré en tu sueño, con cuidado de no dañar ninguna flor.
Yo solo quería hacerte beber una pócima de pétalos. Si fue un acto de manipulación o de generosidad, lo sabríamos después.
Pero vos te negaste a beber. Sellados tus labios como una valva de ostra amenazada. Protegiendo perlas – pensé, y no fue mi culpa si la codicia aterrizó en mis ojos como un pájaro carroñero.
Hubo entonces que llenar el féretro, y tu cuerpo, dormido (yaciente) era el objeto más cercano.
En tu sueño las amapolas caminan descabezadas, y entre sus restos, afloran gotas, como perlas.
jueves 22 de mayo de 2008
Untada de verdad
Quisiéramos acariciarla
como a una niña dormida /pero ella
huérfana
no recoge sus espinas
disecciona muñecas y ositos
con meticulosidad de ceremonia y bisturí
Quisiéramos enjugar
las ásperas preguntas caídas
de sus ojos / pero ella
aún dormida
elude la piedad
Hiere espacios su luz /extirpa estrellas
pone a morir la noche
descubriendo sus aristas /su esqueleto
y es tán incómodo verla
Quisiéramos cubrirla
como a otra niña huérfana /pero ella
vencida
expone sus alas rotas
tan desnudita siempre
tan untadita de verdad
como a una niña dormida /pero ella
huérfana
no recoge sus espinas
disecciona muñecas y ositos
con meticulosidad de ceremonia y bisturí
Quisiéramos enjugar
las ásperas preguntas caídas
de sus ojos / pero ella
aún dormida
elude la piedad
Hiere espacios su luz /extirpa estrellas
pone a morir la noche
descubriendo sus aristas /su esqueleto
y es tán incómodo verla
Quisiéramos cubrirla
como a otra niña huérfana /pero ella
vencida
expone sus alas rotas
tan desnudita siempre
tan untadita de verdad
domingo 6 de abril de 2008
Desde la suela de un zapato
Él la ve brillante, casi incendiada…
Alta y filosa, aunque ella a duras penas alcanza el borde de la mesa.
Ella quiere oír las manos, atrapar en un poema el tembloroso palpitar,
pero él esconde las palmas como cualquier animal taimado.
Esto fue antes del crepúsculo.
Luego, ella empezó a bordar un cuerpo en los márgenes de la noche,
y sin quererlo, se descubrió cayendo en otra derrota.
¿No lo ves? – exclamó un instante antes del aterrizaje:
Te estoy regalando el rastro de la que no pude ser…
Él no supo adónde lo conducían la piel y el deseo, pero quiso bajarse
como cualquier animal asustado. Cuánto más se elevaba, mas ansiaba descender: encontrar un lugar donde hacer pie…
Nada mejor que pisarla - pensó.
Ahora estoy a tu alcance - gritó ella con criterio de realidad.
Desde la suela del zapato el mundo se ve más plano.
El miró sus ojos sobrevivientes, abiertos como dos ventanas,
y zapateó sobre ellos un malambo y dos cuecas.
Todo se ordena un poco cuando sabemos a qué le debemos temer.
Alta y filosa, aunque ella a duras penas alcanza el borde de la mesa.
Ella quiere oír las manos, atrapar en un poema el tembloroso palpitar,
pero él esconde las palmas como cualquier animal taimado.
Esto fue antes del crepúsculo.
Luego, ella empezó a bordar un cuerpo en los márgenes de la noche,
y sin quererlo, se descubrió cayendo en otra derrota.
¿No lo ves? – exclamó un instante antes del aterrizaje:
Te estoy regalando el rastro de la que no pude ser…
Él no supo adónde lo conducían la piel y el deseo, pero quiso bajarse
como cualquier animal asustado. Cuánto más se elevaba, mas ansiaba descender: encontrar un lugar donde hacer pie…
Nada mejor que pisarla - pensó.
Ahora estoy a tu alcance - gritó ella con criterio de realidad.
Desde la suela del zapato el mundo se ve más plano.
El miró sus ojos sobrevivientes, abiertos como dos ventanas,
y zapateó sobre ellos un malambo y dos cuecas.
Todo se ordena un poco cuando sabemos a qué le debemos temer.
domingo 30 de marzo de 2008
Marionetas ignífugas
A la niña le están creciendo pensamientos.
La ponemos a bailar en una pecera
y le enseñamos a cantar para alimentarse.
Ella aún cree que el lenguaje es un polvito mágico
que esparcido en el agua cobra vida como Sea Monkeys;
confía que con su gracia podrá sustraerse a los hilos
y conquistar a los bisontes incendiarios.
Pero aquí no se esperan resurrecciones.
Nadie nos mira la lengua si no la mordida,
y es sabido que más poder tiene, quién mejor calla.
Tarde o temprano la niña,
tendrá que admitir su destino de muñeca:
entender que el único parque de diversiones
es una ruedita para hamsters,
aprender a mover el culito sin perder la sonrisa,
rezar, para que nunca le dejen de brillar los dientes,
cepillarse el pelo todas las noches cien veces,
y repetir frente al espejo como un salmo:
dime, dime espejito,
dime quién es la marioneta mas obediente.
La ponemos a bailar en una pecera
y le enseñamos a cantar para alimentarse.
Ella aún cree que el lenguaje es un polvito mágico
que esparcido en el agua cobra vida como Sea Monkeys;
confía que con su gracia podrá sustraerse a los hilos
y conquistar a los bisontes incendiarios.
Pero aquí no se esperan resurrecciones.
Nadie nos mira la lengua si no la mordida,
y es sabido que más poder tiene, quién mejor calla.
Tarde o temprano la niña,
tendrá que admitir su destino de muñeca:
entender que el único parque de diversiones
es una ruedita para hamsters,
aprender a mover el culito sin perder la sonrisa,
rezar, para que nunca le dejen de brillar los dientes,
cepillarse el pelo todas las noches cien veces,
y repetir frente al espejo como un salmo:
dime, dime espejito,
dime quién es la marioneta mas obediente.
miércoles 5 de marzo de 2008
Preguntaste por qué...
...porque más allá de los nombres
y el contorno que dejan los cuerpos
todo, todo es tentativo...
y el contorno que dejan los cuerpos
todo, todo es tentativo...
lunes 4 de febrero de 2008
lunes 28 de enero de 2008
lunes 21 de enero de 2008
Crecer
Te encuentro refugiada en un rincón, hecha una bola de pelos, hipos, y mocos. Qué pasa mi niña, mi capullito, mi querubín, ven aquí frutillita, no llores, cuéntame.
Entre toses y sollozos vas soltando las palabras: en una lata…sal…se retorcían…caracoles y sapos…encerrados…con fósforos…cigarrillos también…
Yo te abrazo, te acuno, te digo que no importa, que ya no juegues con ellos, que son malos, que me alegro de que seas buena, aunque en el fondo no sé si alegrarme de que seas buena porque los buenos…
Entonces lo decís, mirándome directamente a los ojos: “mummy… pero aunque yo no mire ellos siguen muriendo…”
Y yo sé, que ya no podré ahorrarte lágrimas.
Entre toses y sollozos vas soltando las palabras: en una lata…sal…se retorcían…caracoles y sapos…encerrados…con fósforos…cigarrillos también…
Yo te abrazo, te acuno, te digo que no importa, que ya no juegues con ellos, que son malos, que me alegro de que seas buena, aunque en el fondo no sé si alegrarme de que seas buena porque los buenos…
Entonces lo decís, mirándome directamente a los ojos: “mummy… pero aunque yo no mire ellos siguen muriendo…”
Y yo sé, que ya no podré ahorrarte lágrimas.
domingo 20 de enero de 2008
Par(t)ición
Te naceremos él y yo.
Aunque no quieras y muerdas,
a pesar de tu empeño,
te alumbraremos.
Mirarás rabioso hacia la lente,
inscribirás en mi pezón una herida,
no importará tu grito ni tu furia
Contra tu voluntad,
te pariremos.
Se torcerán tus pies hacia la izquierda,
se alzará tu frente decidida,
tendrás una cicatriz en la rodilla,
y un arrojo absurdo en la mirada.
No importará tu orgullo ni tu tajo.
Contra tu rabia,
te educaremos.
Dirás que somos excéntricos,
gritarás que te dimos una vida solitaria,
no traspasará tu voz los muros
ni podrás jamás astillar el espacio.
Serás,o uno más de los que han venido,
sin bautismo ni nombre, a deshacerse
en fragmentos.
Cuando te hayas resignado a mentir,
cuando hayas aprendido a dormir entre culebras,
pegaremos tu foto en la ventana,
y le diremos al mundo que has muerto.
Luego,
pintaremos girasoles en tu cuarto,
soltaremos una lágrima pequeña,
y tapiaremos con cal, para siempre,
las puertas.
Aunque no quieras y muerdas,
a pesar de tu empeño,
te alumbraremos.
Mirarás rabioso hacia la lente,
inscribirás en mi pezón una herida,
no importará tu grito ni tu furia
Contra tu voluntad,
te pariremos.
Se torcerán tus pies hacia la izquierda,
se alzará tu frente decidida,
tendrás una cicatriz en la rodilla,
y un arrojo absurdo en la mirada.
No importará tu orgullo ni tu tajo.
Contra tu rabia,
te educaremos.
Dirás que somos excéntricos,
gritarás que te dimos una vida solitaria,
no traspasará tu voz los muros
ni podrás jamás astillar el espacio.
Serás,o uno más de los que han venido,
sin bautismo ni nombre, a deshacerse
en fragmentos.
Cuando te hayas resignado a mentir,
cuando hayas aprendido a dormir entre culebras,
pegaremos tu foto en la ventana,
y le diremos al mundo que has muerto.
Luego,
pintaremos girasoles en tu cuarto,
soltaremos una lágrima pequeña,
y tapiaremos con cal, para siempre,
las puertas.
martes 8 de enero de 2008
Tu ombligo
No dormí con vos, pero amanecimos juntos.
Tu brazo envolviendo mi espalda, mi mejilla apoyada en tu
piel, y mis manos jugando con tu ombligo como si allí
anidara el centro de todas las respuestas o
la máquina del tiempo
y fuera posible, con una caricia, en este instante...
detenerlo
Tu brazo envolviendo mi espalda, mi mejilla apoyada en tu
piel, y mis manos jugando con tu ombligo como si allí
anidara el centro de todas las respuestas o
la máquina del tiempo
y fuera posible, con una caricia, en este instante...
detenerlo
lunes 7 de enero de 2008
Ayer
Ayer fui la sombra desgajada de mí misma
y sorprendí en mi espalda
una cripta llena de cruces blancas
y sorprendí en mi espalda
una cripta llena de cruces blancas
domingo 6 de enero de 2008
El impostor
Te soñaste sórdido, oscuro, maléfico,
robaste palabras y sueños,
fuiste el doble, el eco, el espejo agazapado
en el filo de mi desnudez …
Supe, que escondías un bello par de alas,
que hubieras querido conocer otros mares,
que hubieras podido ser más que tu sombra,
que hubieras sabido hacerme quedar…
Pero vos, quisiste ser otro,
pediste nuevos bautismos,
tendiste ficciones y puentes,
y luego, cruelmente, me dejaste caer…
De tu paso, conservo
una triste maqueta,
obsoletas construcciones acuáticas,
un aroma,
un recuerdo,
Y un nombre ficticio incrustado en la piel.
robaste palabras y sueños,
fuiste el doble, el eco, el espejo agazapado
en el filo de mi desnudez …
Supe, que escondías un bello par de alas,
que hubieras querido conocer otros mares,
que hubieras podido ser más que tu sombra,
que hubieras sabido hacerme quedar…
Pero vos, quisiste ser otro,
pediste nuevos bautismos,
tendiste ficciones y puentes,
y luego, cruelmente, me dejaste caer…
De tu paso, conservo
una triste maqueta,
obsoletas construcciones acuáticas,
un aroma,
un recuerdo,
Y un nombre ficticio incrustado en la piel.
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